Con menos pesos en circulación, crece el uso del dinero electrónico

En el primer mes de vigencia del nuevo régimen de política de expansión monetaria cero, como estrategia para intentar reducir la inflación, la cantidad de dinero en circulación acusó una baja de 1,5%, levemente menos intensa en el caso del público general (1,3%) que en el caso de las tenencias por parte del conjunto de entidades financieras (1,7 por ciento).

En el último Informe Monetario del Banco Central, las tenencias de billetes y monedas en poder de la población se incrementó 6,1% respecto del nivel de un año atrás, a casi $648 mil millones, en contraste con una inflación que en ese período acumuló un 46%, perdió más del 27% de capacidad real de gasto, medido en cantidad de bienes y servicios (kilos de pan, consultas médicas, unidades de leche, etc.).

Claramente, en el contexto recesivo en que ingresó la economía y que nada indica que se pueda revertir antes del inicio del segundo trimestre del año próximo, el consumo de las familias, y también de las empresas y del propio Estado, se han debilitado, pero no tanto.

La atenuante fue el uso más intensivo del denominado «dinero electrónico» a través de las transferencias entre cuentas propias o a terceros, para el pago de compras de bienes y servicios, sea desde la computadora personal en el hogar u oficina; en este caso es más significativo en monto en el caso de las empresas.

Pero también a través de los pagos con la tarjeta de débito en las transacciones diarias, más aún desde que la AFIP impulsa su uso y aceptación como parte de la campaña cada vez más marcada contra la evasión y para reducir los elevados índices de economía informal.

Según las estadísticas del Banco Central, el monto de las transferencias electrónicas ascendieron en septiembre a $2,62 billones, y octubre habría subido a $2,7 billones, poco más de 4 veces la circulación monetaria, cuando un año antes era de exactamente 3 veces.

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