Ulises, su familia y su gran familia

«En el ámbito de los lazos familiares, la enfermedad de las personas que amamos se padece con mayor sufrimiento y angustia. Es el amor que nos hace sentir esto. Muchas veces para un padre y una madre, es más difícil soportar el dolor de un hijo, de una hija, que el suyo propio.»

«La familia, podemos decir, siempre ha sido el “hospital” más cercano. Aún hoy, en muchas partes del mundo, el hospital es un privilegio para pocos, y con frecuencia se encuentra lejos. Son la mamá, el papá, los hermanos, las hermanas, las abuelas, quienes garantizan los cuidados y ayudan a sanar.»

Durante estos días se conocieron los altibajos, propios de esta situación, que vive Ulises, a través de su mamá, Claudia Torres Díaz, llegan las noticias y cada minuto es acompañado por miles de personas que dan de su tiempo y envían sus mensajes pidiendo por la recuperación de Ulises.

Hoy la familia de Ulises se agrandó, toda una comunidad acompañando su camino hacia la intervención quirúrgica que lo espera el 31 de enero. Maestras de la Escuela N° 32 que tienen un grupo de oración, vecinos de la capilla San Alfonso, la comunidad escolar de la Escuela N° 173, Iglesias y muchas otras personas expresan sus deseos a través de oraciones y enviando buenas energías para que Ulises tenga más fuerzas para superar la enfermedad.

Independientemente del credo que se profese, todos, quieren EL MILAGRO para Ulises y su familia. Lo bueno de todo esto es que nos encuentra unidos. Uno de los libros de la biblia, al hablar de una comunidad y por qué esa comunidad era reconocida dice “Tenían un solo corazón y una sola alma”. Llamativo, a veces desconcertante, pero algo que se puede lograr.

Otras historias, similares a la de Ulises, como la de «Juanfra», que generó campañas de concientización sobre la donación de médula ósea y la de otros tantos hicieron que los charatenses sean uno, «en un mismo sentir» con un mismo deseo. Hoy también esto se hace sentir, en las expresiones de Claudia que nos decía, «La verdad es increíble, Dios lo está usando de una manera increíble a Ulises, hay mucha gente sin importar la religión unidos en Oración por el. Y Dios necesita mucha gente unida Dios está obrando en la vida de Ulises, la Victoria sera de Ulises.»

Esta mañana, la mamá de Ulises publicaba en su perfil de Facebook

Hoy Ulises tiene una pequeña mejoría, el Señor nos está escuchando vamos más fuerte con las Oraciones que las buenas van a llegar… Los médicos creen que hoy van a poder empezar con las diálisis, mejoró un poquito su esquema. Como dicen ellos aún hay riego pero nosotros sabemos que sólo uno tiene el control.

A continuación se reproducen palabras del Papa Francisco, en sintonía con esta situación en la que «Atender y cuidar de un familiar enfermo, dijo, es en muchas ocasiones una oportunidad para el heroísmo.»

«Nunca pasó de largo, nunca volvió la cara hacia otro lado. Y cuando un padre o una madre, o incluso gente amiga lo llevaban delante de un enfermo para que lo tocase y lo sanase, no dejaba de hacerlo.»

«Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; ésta es la tarea.»

«La Iglesia invita a la oración continua por los propios seres queridos afectados por la enfermedad. Nunca debe faltar la oración por los enfermos. Aún más, debemos impulsar cada vez más la oración, tanto personal como en la comunidad.»

«Ante la enfermedad, también en familia surgen dificultades, debido a la debilidad humana. Pero, en general, el tiempo de la enfermedad fortalece los lazos familiares. Y pienso en cuán importante es educar a los hijos, desde pequeños, a la solidaridad en el tiempo de la enfermedad. Una educación que deja de lado la sensibilidad hacia la enfermedad humana, hace que los corazones se vuelvan áridos. Hace que los chicos se queden ‘anestesiados’ hacia el sufrimiento de los demás, incapaces de afrontar el sufrimiento y de vivir la experiencia del límite. ¡Cuántas veces, vemos llegar al trabajo a un hombre, a una mujer con la cara cansada, con cansancio, y cuando se le pegunta ‘¿qué pasa?’, responde: ‘he dormido sólo dos horas porque en casa nos turnamos para estar cerca del niño, de la niña, del enfermo, del abuelo, de la abuela’. Y la jornada prosigue con el trabajo. ¡Estas cosas son heroicas, son la heroicidad de las familias! Esas heroicidades escondidas que se realizan con ternura y con valentía, cuando en casa hay alguien que está enfermo.»

«La debilidad y el sufrimiento de nuestros seres más queridos y más sagrados, pueden ser, para nuestros hijos y nuestros nietos, una escuela de vida – es importante educar a los hijos, a los nietos a comprender esta cercanía en la enfermedad, en familia – y ello sucede cuando los momentos de la enfermedad están acompañados por la oración y por la cercanía cariñosa y solícita de los familiares. La comunidad cristiana sabe bien que no se debe dejar sola a la familia, en la prueba de la enfermedad. Y debemos decirle gracias al Señor por esas experiencias bellas de fraternidad eclesial, que ayudan a las familias a afrontar el difícil momento del dolor y del sufrimiento. Esta cercanía cristiana, de familia a familia, es un verdadero tesoro para la parroquia; un tesoro de sapiencia, que ayuda a las familias en los momentos difíciles y ¡hace comprender el Reino de Dios mejor que tantas palabras! ¡Son caricias de Dios!»

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