La solidaridad llegó a una familia que vive en una situación de vulnerabilidad extrema

Virginia sorprendida por la ayuda recibida en la cruzada solidaria que organizó STC Informa. Recibieron mercaderías y juguetes para sus hijos. Los niños disfrutaron de los regalos pero también pudieron alimentarse gracias a la solidaridad de los charatenses. Una niña de la familia es discapacitada y la madre la ataba de manos para que no se haga daño en unas erupciones que tiene en su rostro. El municipio y el hospital también tuvieorn intervención y le brindaron asistencia

«Hoy comí bien» dijo Virginia, una frase que sin dudas duele y es el reflejo de una realidad sufrida por muchos. Virginia se mostró agradecida por la ayuda y detalló que «al mediodía se comió bien».

Entre colchones y frazadas para los chicos, principalmente para su hija discapacitada, el ánimo de la familia cambió. La hija de Virginia tiene una discapacidad, es no vidente, se lesiona al rascarse la cara y para que no se lastime más su madre la mantiene atada en momentos del día, cuando el personal de acción social le consultó al respecto ella explicó que no lo hace de mala madre sino que lo hizo para que su hija no se lastime más.

Durante seis meses la tuvo internada en Resistencia siendo muy pequeña y últimamente la trataban en el hospital local. El municipio también tomó conocimiento y le brindaron asistencia. Virginia, explicó el motivo de por qué ató las manos a su nena, «es la única manera de que no se lastime más el rostro y las erupciones no sigan creciendo».

Aunque resulte chocante y hasta en ocasiones, reprochable, Virginia dijo que lo único que quería hacer era proteger a su hija y no quedaba otra que tenerla así hasta curarse de las erupciones que tiene.

Días atrás entraron a robar a su vivienda, son cinco personas que viven allí y la madre decidió vender su casa para irse al campo. Antes del robo ya hubo intentos donde algunos sujetos pateaban la puerta para ingresar, el miedo de que le pase algo a sus hijos la movió a tomar la determinación de retirarse nuevamente a la zona rural para vivir con su hermano.

Los chicos nunca han tenido juguetes, sus entretenimientos «quedaron en el campo» y se alegraron de poder jugar y disfrutar en la tarde de este jueves.

La solidaridad de las personas se hizo presente y alivió el pasar de la familia, los niños, julián e Isaías disfrutaron de los regalos y su madre reiteró el agradecimiento a los que colaboraron.

 

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