Samid: «El cierre de la exportación de carne ayudará a que el precio no suba»

El histórico dirigente del sector analizó el nuevo conflicto entre el Gobierno y las patronales agrarias al asegurar que «hay un sector de oligarcas al que sólo le importa su bolsillo». Planteó la necesidad de imponer «cupos de exportación» a los frigoríficos con capacidad para hacerlo y advirtió que en estos momentos «se exporta por encima de la capacidad que tiene el país». Respecto del precio de los productos vacunos, entendió que «lo que hay que hacer es aumentar los salarios» para que se vuelvan a se asequibles para la mayoría de la población. 

Tras la decisión del Gobierno Nacional de suspender la exportación de carne por un mes, y la inmediata y unánime respuesta de las patronales agrarias que suspendieron la comercialización de ganado vacuno, en principio por una semana; el referente histórico del sector, Alberto Samid, respaldó la medida y afirmó que «si bien no es seguro que logre bajar el precio va a generar que no siga subiendo».

En declaraciones a Radio Provincia, Samid explicó que «hay dos sectores, los oligarcas a los que sólo les importa su bolsillo, exportar y que cada vez valga más la carne; y otro sector en el que decimos que la carne tiene que estar a un precio razonable, de acuerdo a lo que gana la gente». En ese marco, aseguró que se intenta instalar la idea de las disminución del consumo por distintas razones, pero consideró que «son todas mentiras destinadas a cobrar un mango más por kilo». «Perón decía que un obrero tenía que ganar, por cada hora de trabajo, un kilo de carne; hoy los obreros están trabajando por un quilo y medio las ocho hora», graficó.

En síntesis, Samid aseguró que con las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional «no es seguro que baje el precio de la carne, pero sí que no vuelva a aumentar». «Tenemos ocho frigoríficos con capacidad de exportar, dos de los cuales son brasileros; ellos son los que hacen el negocio con la carne, se quedan con 100 mil millones de dólares por año, contra los intereses de 40 millones de argentinos», remarcó.

 

Escenario complejo

El referente indicó que «el precio de la carne se fija en el Mercado de Liniers» y el escenario actual es sumamente complejo. En primer lugar, comentó que hay una fuerte demanda del mercado chino, al que se le «está vendiendo lo que no tenemos». «Le estamos vendiendo un millón de toneladas, cuando le podemos vender 500 mil: esto trae aparejado otro error que es venderle vaca que sólo parieron dos o tres veces cuando podrían haber parido siete veces más», expresó.

En se sentido, Samid afirmó que «estamos desapareciendo la fábrica de los terneros, por eso es muy bueno suspender un mes las exportaciones, ver quiénes hicieron las cosas y quién no, y vero cómo seguir».

Entre las cuestiones a revisar, el dirigente apuntó directamente a operatorias encardas por los frigoríficos exportadores. «Vendía la carne a 3.000 dólares la tonelada a China, a empresas propias radicada allá y en el mismo país se la facturaban a los chinos a 7000 dólares la tonelada; así quedaban 4000 dólares afuera; de otra manera no se entiende que se hayan multiplicado por 4 las exportaciones pero haya entrado menos plata», reflexionó.

A la vez, marcó que «inventaron matrículas exportadoras» pero «no ingresaron ni esos 3000 dólares; cuando el Gobierno los fue a buscar para liquiden los dólares, dijeron que eran todos insolventes y sólo contaban con la matrícula», aseveró.

De cara al futuro, Samid estimó que en este tiempo de cierre de exportaciones, el Gobierno «va ver quién hizo las cosas bien, va a hacer un cupo de exportación y va a dividir lo que podemos exportar entre los que hicieron las cosas bien; y los que las hicieron mal deberían ser sancionados». «En Argentina hay siete u ocho frigoríficos con capacidad para exportar, hay que darle un cupo a cada uno, según la categoría y cómo hicieron las cosas, para que se termine con esta presión sobre los precios en Liniers que no sabemos a dónde va a parar», dijo.

Aumentos constantes

El dirigente analizó también las causas de los constantes aumentos en el precio de la carne, en el volátil contexto que genera la alta inflación, los precios dolarizados de los insumos que requiere la producción ganadera y los problemas macroeconómicos que genera la pandemia.

«Desde que el mundo es mundo y el comercio es el comercio, la mercadería aumentan según la oferta y la demanda: hoy tenemos una demanda de parte de China, que todo lo que se le vende es poco, no hay mercadería que le alcance y por eso todas las semanas empujan cada vez más», explicó.

En esa línea, marcó que aún con la pandemia de COVID-19 el país ha seguido creciendo, a punto tal que «incorpora, por mes, cinco millones de personas a la clase media». «China tiene una voracidad nunca vista y si bien es bueno tener un cliente así, vos tenés que venderle lo que te sobra, no lo que tenés para vos; pero le quieren vender todo y dejar lo que no quieren los chinos para los argentinos», aseguró.

Samid consideró que la dificultad objetiva para que los previos se retrotraigan obliga a «aumentar los salarios» para recuperar el poder adquisitivo de la gente. «Es muy difícil bajar los precios de toda la comida: los chinos meten presión en el precio de la carne vacuna y éste termina empujando al cerdo, al pollo y al almacén; acá lo que hay que hacer es aumentar los salarios», apuntó.

 

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